Tuesday, 20 August 2013

Dress up for you.


Hay un poder oculto en arreglarse y vestirse de la forma que a uno le gusta vestirse. Con el tiempo he descubierto que es una de las mejores terapias cuando te sentís un poco deprimido o triste sin razón. O tal vez esos días en los que sentís que no encajás en tu propia piel. Ahí es cuando arreglarse para uno mismo se vuelve útil.


Y no hablo de ponerte un vestido de gala y maquillarte cual actriz de Hollywood... o tal vez sí, si eso es lo que te hace sentirse cómoda con vos misma (y conozco casos así). La idea en realidad es vestirte de esa manera que siempre te ha gustado y raras veces usas. Puede ser un outfit completo, un vestido que usas muy poco, o hasta incluso esa amplia remera dos talles más grande que está echa un bollo en el ropero, o esos zapatos de taco que usas cada dos meses para alguna fiesta y que te los ponés y te hacen sentir como una lady.


No se trata de verse bien para los demás, para le ojo crítico, sino para el propio. Es vestirse para el placer del alma, para la comodidad y el confort interior. Es ponerte una remera de lentejuelas y el pantalón de gimnasia porque simplemente amas las dos prendas. O pasar dos horas maquillándote y peinándote para luego sentarte a hacer tarea de la facultad en tu casa. Es simplemente tomar ese atuendo, esa prenda, ese detalle que amamos usar, que sentimos que nos encaja perfecto y nos representa de tal forma que te sientes absolutamente cómodo con él. Y usarlo aun que no tenga sentido.

Así que, termino de escribir esto usando mis calsas negras de salir, una amplia remera azul que le robé a mi padre (con la estampa de su equipo de basquet) y un hoodie un tanto gastado verde que adoro. ¿Y saben algo? No podría estar más cómoda... y hasta feliz.

Nos leemos pronto :)
Florgi

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